El pasado año, y contra pronóstico, Egipto se coronó campeón de África en Ganha con un gol de Mohamed Aboutrika, batiendo a Camerún, que era favorita en todos los pronósticos.
La selección comandada por Hassan Shesata es ahora la principal potencia del continente africano, con seis Copas de África en sus vitrinas, incluyendo las dos últimas. Merece respeto, aunque lleve casi dos décadas ausente de los mundiales.
Para reivindicarse mundialmente, los faraones asaltan la Copa Confederaciones con la intención de llamar la atención de todos y dar la sorpresa en el grupo de la muerte. Para ello, Seshata lleva años confeccionando un equipo en el que prima el conjunto sobre sus individualidades y donde el conjunto del Al Ahly es el que más jugadores aporta en un plantel en el que predominan jugadores formados en el propio Egipto.
Aboutrika (del mencionado Al Ahly), Hossam Hassan (Anderlecht) y Amr Zaki (Wigan) son las principales figuras de un equipo ya muy rodado que se enfrentará a la todopoderosa Brasil en el primer encuentro. Quedará la incógnita de si Mido reaparecerá con su selección, un delantero veloz y letal, un auténtico trotamundos del fútbol que ya pasó por España, más concretamente por el Celta de Vigo.
Seshata apuesta por equilibrar el equipo con fuerza y toque en el centro del campo y velocidad en la delantera, un juego que le bastó para coronarse campeón de África el pasado año. Sin duda alguna, Egipto tiene calidad suficiente para al menos ponérselo difícil a todos los equipos del grupo de la muerte. Puede aprovechar un mal día de cualquiera de las favoritas para acercarse a las semifinales. Que nadie de por muerta a Egipto antes de tiempo.


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