De España está todo escrito. Si en las últimas décadas se ha visto a una selección dar una lección de fútbol esa fue la España de la última Eurocopa, la misma que deleitó al mundo entero dando un repaso a la Rusia de Hiddink, que a su vez se lo habÃa dado a la Holanda de Van Basten.
¿Quién iba a decir que un entrenador veterano, discutido por media España, iba a escribir la gran página de oro del fútbol español? Del Bosque tiene una papeleta complicada, las exigencias serán máximas, su antecesor dejó un legado difÃcil de igualar pero posible de superar.
Parece que quiere seguir con el mismo estilo que propuso Aragonés, el fútbol de toque, el fútbol total que llamaron los medios. Ese que llevaron a cabo Iniesta, Xavi, Cesc y compañÃa. Pocas diferencias hay, salvo que Del Bosque prefiere jugar con algún extremo en el once inicial, y Aragonés preferÃa poner a todos los bajitos tocando bola.
El problema para Del Bosque va a ser conseguir ese sentimiento de grupo que consiguió establecer el Sabio de Hortaleza, un bloque unido, ajeno a la presión externa, con buen ambiente y una gama de jugadores impresionante.
Será el momento de medir si España está capacitada para el paso definitivo, la gloria final, la conquista de un Mundial de Fútbol, la asignatura pendiente con la afición española. La Copa Confederaciones será el mejor ensayo posible para ello. Si España pasa a semifinales puede medirse a Brasil o Italia, rivales de gran entidad, siempre favoritos para las grandes citas.
Pero no nos engañemos, ni el equipo de Dunga, ni el de Lippi, ni ninguna selección actual está al nivel de la española, la generación de futbolistas con más calidad que ha dado nuestro fútbol. Negar la evidencia es de cobardes.


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