De Italia y su seleccionador Marcelo Lippi está casi todo escrito. Con recordar que fueron campeones del último mundial en Alemania 2006 cuando no partÃan como favoritos debe bastar. Italia siempre fue fiel a su propuesta de juego y su propia identidad. Cuando Donadoni quiso cambiar la estructura del equipo y fue en contra de la lógica se vio en la calle. Las viejas tradiciones son difÃciles de esquivar en el paÃs trasalpino. Y en Italia gusta el orden táctico y la sensatez de Lippi. Todo el paÃs comulga con esa idea de juego.
La eliminación ante España en la última Eurocopa dejo dolida a una afición que ahora demanda que su selección vuelva a estar entre las grandes potencias mundiales. El caso es que, ahora más que nunca, Italia depende de sus viejas glorias para hacer un equipo competitivo. Dependerá de la posible vuelta de Totti, de la recuperación fÃsica de Del Piero, o del regreso de Antonio Cassano (que está resurgiendo y de qué manera, en la Sampdoria). A Lippi siempre le ha gustado la veteranÃa en sus equipos, asà que todo hace prever que alguno de estos gigantes del fútbol italiano estará de vuelta. Después se encomendará a dos talentos para conducir el equipo como son De Rossi y Pirlo (este último lejos de su mejor forma).
Sus armas, entonces, son conocidas. Buen trabajo táctico, enormes en el repliegue y la colocación y feroces en ataque, donde el contragolpe y el balón parado serán sus especialidades.
Con Lippi Italia será más Italia que nunca. El rival a batir por España que, con casi toda seguridad, tendrá que revivir uno de los episodios más felices de nuestra historia futbolÃstica, los cuartos de final de la última Eurocopa, con ese apoteósico penalti final de Cesc. Si se cumplen los pronósticos, veremos uno de los partidos del año.


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