Sudáfrica se enfrenta a dos importantes pruebas en la Copa Confederaciones de este verano. Por un lado, y a nivel extradeportivo, este país africano debe demostrar que está preparado para afrontar una cita de estas características (con la vista puesta en el Mundial 2010) y, por otro, que posee un combinado nacional capaz de obtener algún logro.
No será sencillo demostrar esto último, puesto que, Sudáfrica si está presente en la Copa Confederaciones es por su calidad de anfitriona y no porque se haya adjudicado algún título de mérito, tal y como sucede con el resto de participantes. Sin embargo, a su favor, juega el estar en casa rodeada del apoyo de su gente y aupada por la motivación de lograr un buen resultado pese a partir como uno de los combinados más débiles.
Para lograr el objetivo, Joel Santana, el técnico que ocupó el banquillo de los bafana bafana cuando se fue Carlos Alberto Parreira, cuenta con pocos efectivos y más después de dejar fuera de la lista de preseleccionados a la estrella del equipo, Benni McCarthy.
El técnico del equipo sudáfricano ha castigado al jugador por 'pasar' de los amistosos frente a Noruega y Portugal alegando una presunta lesión de rodilla que, sin embargo, no le ha impedido jugar con el Blackburn Rovers.
Sin él, los pilares del equipo son Bernard Parker (Estrella Roja) en la delantera, Steven Pienaar (Everton) en el centro del campo, y Nasief Morris (Recreativo de Huelva) en defensa.
Sin ánimo de desencantar a nadie, no es ningún secreto que las opciones de Sudáfrica son escasas aunque, por suerte, se haya encuadrada en el mismo grupo que Iraq y Nueva Zelanda, dos rivales bastante asequibles.
España, que también se encuentra en el grupo A, es la gran favorita para llegar a semifinales y a la final de esta cita veraniega.


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