Brasil ha ganado la batalla a Italia en el partido que ha servido de ensayo de cara a la Copa Confederaciones de este verano. En el mencionado torneo, sendas selecciones volverán a verse las caras si bien cuando esa situación se produzca, el resultado será, considerablemente, más trascendental que el de esta noche.
En cualquier caso y por más que de un amistoso se tratara, el encuentro ha servido para ver el estado en el que se encuentran sendas selecciones y para comprobar que Italia tiene mucho que mejorar si quiere realizar un buen papel en la Copa Confederaciones y no sufrir en la fase de clasificación del Mundial 2010.
A favor del cuadro italiano decir que Lippi puede enmendar, para partidos oficiales, el error de prescindir de Del Piero y Cassano, que se quedaron fuera de su lista para este encuentro, y, también, que si el gol que Grosso anotó en el minuto 4 de partido no hubiera sido anulado, probablemente, otro gallo hubiera cantado para Italia.
El colegiado del encuentro, Howard Webb, consideró que el lateral italiano se encontraba en fuera de juego cuando, a pase de Pirlo, batió la meta de Julio César y, con su decisión, mermó la moral italiana. Ésta se quedó aún más deteriorada a partir del minuto 12, cuando Elano batía la meta de Buffon tras una buena triangulación con Robinho. El jugador del Manchester City se aprovechó de la 'pájara' de la defensa italiana para anotar el primero de la noche y, en el 26, llegó el segundo, obra de Robinho, que le robó a Pirlo un balón al borde del área y mareó a base de bicicletas a Zambrotta antes de batir al meta italiano.
Tras el segundo tanto de Brasil, Italia dispuso de un par de buenas ocasiones, una de Rossi y otra de Pepe, pero sendas intentonas acabaron estrellándose contra Julio César, impecable esta noche. Ronaldinho, que volvía a la canarinha después de que Dunga prescindiera de él en los últimos tres partidos oficiales, Maicon y, de nuevo, Elano fueron los que, por parte del bando brasileño, pudieron ampliar la renta de la canarinha antes del final de la primera mitad.
Durante la segunda, Marcelo Lippi cambió medio once con la esperanza de que Italia gozara de alguna ocasión que acabara transformándose en gol pero no fue así y ni Rossi, ni Luca Toni, ni Camoranesi, ni Perrotta, ni Aquilani (los nuevos de la segunda mitad a los que en el 74 se añadiría Dossena por Pirlo) fueron capaces de orquestar una jugada que acabara convirtiéndose en gol.
Tanto fue así que durante la segunda mitad estuvo más cerca el 3-0 que el 2-1 por más que Italia gozara de buenas ocasiones cuando el partido estaba a punto de concluir. Julio César fue el encargado de que ninguna de esas oportunidades acabara transformándose en gol y abortó los planes de Luca Toni, que no llegó a concretar un excelente pase de Rossi, y de Grosso que se sacó de la manga un tremendo disparo de falta que el meta brasileño fue capaz de desviar.
La ocasión de Grosso puso punto y final a un partido que sirve como aperitivo para el que se verá el próximo 21 de junio, día en que Italia y Brasil volverán a enfrentarse en la Copa Confederaciones y en un nuevo escenario: el Loftus Versfeld de Pretoria.


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