No le hizo falta Zinedine Zidane a Francia para seguir su racha triunfal y lograr su particular triplete. Tras proclamarse campeona del mundo en 1998 y de Europa en 2000, les bleus conquistaron también la Copa Confederaciones de 2001, cuya sede fue, por primera vez y tal como se sigue haciendo ahora, la misma que un año más tarde acoge el Mundial, en este caso Corea y Japón.
Fue una Copa Confederaciones donde no acudió más equipo europeo que el francés, aprovechando que éste era a la vez 'rey' de Europa y del Mundo, y la FIFA abrió la plaza restante a México, invitado como campeón de la Confederaciones del '99. No hay que olvidar tampoco que el interés por el torneo en el viejo continente había sido escaso, y que la propia Francia (en 1999) y Alemania (1997) habían rechazado jugarlo.
Pero esta vez los galos llegaron con hambre, como demostraron arrasando a Corea (5-0) y México (4-0) en la primera fase. Australia fue capaz de aguantar el vendaval y ganar a los galos por 1-0, cosa que le valió para meterse segunda del grupo A.
En el B, la sorpresa fue Japón, que terminó líder por delante de Brasil, quien cedió dos indecorosos empates a cero ante el propio combinado nipón y ante la debilísima Canadá. Pese a clasificarse, la canarinha no tuvo nada que hacer ante Francia en 'semis', cayendo por 2-1 (los goles de Pires y Desailly hicieron inútil el de Ramón). El mal papel en general de la verdeamarelha le acabó costando el puesto al técnico Emerson Leao.
En la otra semifinal, Japón se sirvió de un público enfervorizado con su equipo para dejar en la cuneta a Australia (hubo casi 50.000 personas en Yokohama para ver el partido) y meterse en la gran final. El sueño nipón se cumplió gracias al gol de uno de los mejores fantasistas que ha tenido aquel fútbol, Hidetoshi Nakata, juntamente con Sunshuke Nakamura el mejor jugador de la historia reciente del país del Sol Naciente.
En la final no hubo 'milagro' y Francia, sin Zidane pero con Lizarazu, Djorkaeff, Pires, Wiltord o Anelka en su once inicial hizo cumplir la lógica gracias un gol de otro ilustre jugador galo: Patrick Vieira. El Balón de oro de esa edición del torneo fue para el actual futbolista del Villarreal Robert Pires.


Sin comentarios todavía