La Copa Confederaciones de 1999 rindió homenaje a México, sede de dos de los mejores mundiales de la historia, y le ofreció la posibilidad de albegar la cuarta edición de este torneo. Como no podÃa ser menos, la afición se volcó con el 'Tri' que tras una espectacular final tocó el cielo del Estadio Azteca, años después de haber visto como en ese mismo escenario lo hacÃa Pelé con Brasil en 1970 y a Maradona con Argentina en 1986. El honor de alzar el tÃtulo para México corrió a cargo de Claudio 'El Emperador' Suárez, el jugador con más internacionalidades de la historia de México (178).
En el camino hacia la final, la 'verde' superó sin dificultades un grupo formado por Arabia SaudÃ, Bolivia y Egipto. Los saudÃes lograron un gran éxito al pasar de ronda en el primer torneo organizado fuera de sus fronteras mientras que Bolivia (clasificada como subcampeona de la Copa América que ganó Brasil) perdió una gran oportunidad de hacer historia.
Mucho más duro era el grupo B. Brasil, que jugó el torneo en lugar de Francia, que no quiso ir, y EE.UU. fueron los clasificados a costa de una ridiculizada Alemania. Los germanos, asfixiados bajo el calor veraniego de México, sólo pudieron ganarle a Nueva Zelanda, perdiendo por goleada contra Brasil (4-0) y frente a EE.UU (2-0).
En 'semis', la canarinha se paseó ante Arabia endosándole un sangrante 8-2 con hat-trick de Ronaldinho incluido, pero el morbo estaba en la otra eliminatoria: México-Estados Unidos. En el Estadio Azteca y con más de 80.000 personas dejándose la garganta animando a su equipo, el equipo de Manuel Lapuente logró derrotar al de Bruce Arena con un agónico Gol de Oro (aún en vigor) de Cuauhtémoc Blanco, que encumbró al delantero para siempre a los altares del fútbol de su paÃs.
Para completar la 'machada' mexicana, la final ante el rival idóneo: Brasil. Ese último partido no le hizo ascos a un espectacular torneo y se resolvió por un bonito 4-3 favorable a los locales. Para México marcó, además de Abundis, el Ãdolo de las 'semis', Blanco, el gran capitán de ese momento, Claudio Suárez, y el del futuro, Rafa Márquez. Como si el guión lo hubiera escrito el propio Guillermo Del Toro. Zé Roberto y Joao Carlos en dos ocasiones recortaron para los de Vanderlei Luxemburgo.


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