España estuvo a punto de dar una segunda cucharada de ricino al, de un tiempo a esta parte, refinado paladar de la afición tras el KO en semifinales ante Estados Unidos. Sin embargo, el equipo demostró que tiene orgullo y lucho con éxito para evitar una segunda derrota consecutiva que hubiera sentado pero que muy mal.
Se notó en los gestos de los jugadores que era importante no perder, pero más en los movimientos de Vicente Del Bosque, un tipo tranquilo por definición que hoy sufrió en el banquillo. Güiza, el hombre que quedó inédito ante EE.UU., salvó los muebles en dos minutos mágicos y ya en la prórroga Xabi Alonso puso cada uno de esos muebles en su sitio.
Y es que se llegó a ver el panorama muy negro, otra vez. Tras un inicio bueno que apenas duró 20 minutos, el partido se cayó y ni España ni Sudáfrica intentaron divertir al personal. La falta de tensión por no jugarse nada se hizo patente y tuvo que salir Mphela desde el banquillo para activar el encuentro con su gol, previa cantada de la zaga española al unÃsono.
España quiso reaccionar pero no podÃa y sólo una genialidad individual, sin Villa ni Torres en el campo, podÃa arreglar la papeleta. Y apareció Güiza. Primero para acomodarse una pedrada de pase y batir seguidamente a Khune, y después para inventarse un centro-chut que (imposible saber si por suerte o aposta) daba la vuelta al marcador. Pero en el último suspiro un trallazo de falta de Mphela, el 'Güiza sudafricano', forzó la prórroga.
Los de Joel Santana dieron brÃo a su juego en el tiempo extra pero la fortuna se alió con España. Aunque primero el árbitro se comió un penalty clarÃsimo por mano en el área de los bafana-bafana. La jugada encendió a los españoles que nada más reanudarse juego hicieron el 3-2 definitivo. Xabi Alonso colgó un balón en el área que Llorente amagó con rematar con el ¡codo! La acción despistó a Khune y la bola acabó tomando rumbo a gol.
La victoria en sà tiene poco valor, pues es ante un rival inferior y para lograr un tercer puesto que no colma las aspiraciones de la Roja, pero dadas las circunstancias era necesaria. Primero porque los jugadores estaban ya con la cabeza lejos de Rustenburgo, segundo porque se venÃa de una derrota ante un rival más o menos del mismo nivel y tercero porque la selección hubiera recibido un aluvión de crÃticas que probablemente ni siquiera merece, al menos tan pronto.
Imagen: Getty Images


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