Siempre se ha dicho que la victoria es lo más importante, que es lo que al final importa. Sin embargo, las sensaciones que deja un duelo no se han de dejar de lado. Que Brasil ha ganado a Egipto no es noticia. Por un lado estaban los cinco veces campeones del mundo y ocho veces campeones de América y, por el otro, los hexacampeones de África; la selección número cinco del mundo contra la número cuarenta. Pero, Egipto ha estado muy cerca de dar la primera campanada del torneo.
Y eso que al descanso Brasil se marchaba con 3-1 en el marcador y con la sensación del trabajo hecho, aunque Egipto no lo puso fácil. A los cuatro minutos de partido, Kaká se aprovechaba de un balón y se coló entre los dos centrales africanos para batir por bajo a El-Hadary. Pero poco le duró la alegría a la seleçao.
A los tres minutos del tanto del flamante fichaje del Real Madrid, Zidan aprovechaba un centro por la derecha de Aboutrika. Si en el gol de Kaká la defensa egipcia no estuvo bien, ahora era el turno de Juan y Lúcio, los centrales brasileños, que no opusieron resistencia ante el salto del jugador del Borussia Dortmund.
Egipto no se achicó ante Brasil y buscó el empate, aunque con poca fortuna y sin poner en peligro la portería defendida por Julio César. Brasil, por su parte, pese a tener más el balón, no ponía entre las cuerdas a El-Hadary, el cancerbero de los faraones. Sin embargo, en un saque de falta, la defensa africana volvió a quedar en evidencia. Elano centró el balón para que Luis Fabiano, con apenas resistencia tras ganarle la espalda a Gomaa marcara el 2-1. Minutos después, un nuevo centro de Elano, esta vez sacando de esquina, se encontró con la cabeza de Juan, quien sin resistencia egipcia anotó el tercero para los de Dunga.
Tras la reanudación, Egipto buscó con enfásis un gol que les acercara en el marcador a Brasil y que dejara abierta la posibilidad del empate. Y de tanto enfásis con el que lo buscaron, empataron en apenas dos minutos. El primero de un potente chut de Shawky ante el que nada pudo hacer Julio César, y el segundo de un contragolpe bien llevado entre Aboutrika y Zidan, quien no perdonó ante el meta del Inter de Milan.
Con 3-3 los equipos se cambiaron: Brasil parecía Egipto y Egipto Brasil. De caer un gol, estaba más cerca el tanto africano que el americano, pese a las estrellas que arriba atesora la canarinha. Sin embargo, en el último minuto, un remate de Gilberto Silva lo paró con el brazo Al-Muhamadi quien, pese a sus intentos de engañar al árbitro simulando que le había golpeado en la cara, no pudo evitar ni el penalti ni la tarjeta roja.
Desde los once metros Kaká no perdonó y dió la primera victoria a Brasil, aunque mucho deberá cambiar la seleçao sino quiere complicarse la vida ante Estados Unidos el jueves o ante Italia el domingo.
Fuente imagen: Getty Images


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