El equipo es muy bueno, es campeón de Europa, está en estado de gracia y ha empezado el torneo goleando sin despeinarse a Nueva Zelanda. A priori, Vicente Del Bosque tiene el trabajo más fácil del mundo pero él sabe que no puede quedarse de brazos cruzado mirando como juegan los chicos, sino que su labor consiste en mantener el nivel, que no es poco. Y eso pasa por un buen trabajo psicológico que ayude a digerir el éxito.
Por ello, tras el 0-5 del debut, Del Bosque fue especialmente duro (para lo que es normal en él) con su débil adversario, sabedor de que los jugadores iban a captar el mensaje: "Hemos empezado bien el campeonato, aunque debemos reconocer que el contrario ha dado facilidades. Aún asÃ, jugamos bien el primer tiempo. El segundo sobró", analizó.
"No nos lo podemos creer mucho. El rival no era difÃcil y todavÃa queda mucho campeonato. No hay que creerse que somos los mejores porque el partido ha sido engañoso. Lo de verdad importante era sumar estos tres puntos", añadió. Por último, se refirió al siguiente rival de la Roja en este torneo: "Irak será un adversario muy complicado", dijo.
En cuanto a los jugadores, varios pasaron por zona de prensa para dejar sus impresiones. Sergio Ramos, que jugó su partido 50, dijo que ojalá "perdure el juego de España", Puyol abogó por "pensar en los siguientes partidos y el cruce de semifinales", Xabi Alonso señaló que todo salió "a pedir de boca" y Arbeloa, en la lÃnea de Del Bosque, reconoció: "Nos han dado alguna facilidad". Pero el más explÃcito fue Riera: "No me gustarÃa haber estado en la piel de los neozelandeses", comentó.


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