El amistoso disputado por la selección española en Azerbaiyán previo al debut en la Copa Confederaciones es visto, por el público de a pie, poco menos que como una pachanga, un entreno o una divertimento. Sin embargo, el seleccionador Vicente Del Bosque quiso explicar las ventajas que puede tener un amistoso de estas características.
"Por encima del resultado teníamos que cumplir con nuestra obligación, que era ponernos otra vez en marcha después de una semana sin competir. El objetivo está cumplido", afirmó, sin olvidar las puestas a punto particulares: "Hemos dado minutos a unos que los necesitaban más, como Cazorla", señaló.
Sobre el rendimiento ofrecido, el seleccionador cree que fue incluso superior al esperado: "Es para estar contentos, no era necesario marcar muchos goles. Hay que tener cuidado cuando te enfrentas a selecciones inferiores pero hemos cumplido con mucho interés para preparar el debut del próximo domingo", analizó.
Del Bosque, por último, no quiso menospreciar al rival: "La primera media hora ha sido igualada, ellos han guardado orden atrás y el resultado quizás ha sido más abultado de lo que ha sucedido en el campo". " Azerbayán ha sido en ciertos momentos competitiva pero esto es deporte y lo importante es que el fútbol en estos países vaya progresando", agregó.
Algún jugador, como el trigoleador David Villa, también le ve el lado positivo al partido. "Ha sido un buen entrenamiento para preparar la Copa Confederaciones y el primer partido", explicó en el túnel de vestuarios.
Por su parte Cesc, que se hizo un corte y recibió siete puntos de sutura en la cabeza, demostró las ganas de Copa Confederaciones que tiene: "Este equipo quiere hacer historia, la Selección está dando la cara. Es un torneo más importante de lo que se dice. Es un título que España no tiene y queremos volver dos años seguidos con una copa", dijo.


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